Hace unas semanas tuve un sueño. Bailaba un pas de deux con un ser que solo tenía sombra, nada más; pero en la pasión, era lo que menos cobraba importancia, de las sombras se puede sacar los temores más febriles así como los deseos más intensos. Al concluir, se acercaba una mujer, me escrutaba con mirada curiosa y me preguntaba: ¿Qué es lo que sientes al bailar?
No lo explicaba en una oración impregnada de verbos, sólo sonreía y en segundos me encontraba ejecutando un adagio, esa fue la única explicación que le dí.
Al despertar indagué la pregunta de la mujer pero al poco tiempo dejé de lado el sueño.
Hoy al crepúsculo salí a perderme entre los árboles del gran parque e inicié el recorrido mientras escuchaba música, ya que, cuando no pasa el tren frente, los autos resuenan en un escándalo tan poco armónico. Entre el recorrido sentí sobre mi rostro una bocanada suave de viento y entonces comprendí, los árboles se tambaleaban de manera incierta, cada uno en su danza propia, lo curioso fue que en la melodía que fuese, el viento hacía armonizar cada hoja de un árbol. Se lograba una sincronización exacta en el compás. Entonces entendí que el viento era la escencia de la danza y eso era lo que me hacía establecer un lazo tan estrecho con ella. Siento una conexión intensa con la naturaleza, la expresión de una tormenta como de una brisa serena. Vuelo un instante, desparezco en otro y me adentro al éxtasis. El viento jamás se detiene, me acuna como una hoja en otoño y me lleva hasta donde los sonidos quieran. Los ecos de la música liberan las alas prisioneras y facilitan el vuelo de un ave...
Variation de Giselle:
No lo explicaba en una oración impregnada de verbos, sólo sonreía y en segundos me encontraba ejecutando un adagio, esa fue la única explicación que le dí.
Al despertar indagué la pregunta de la mujer pero al poco tiempo dejé de lado el sueño.
Hoy al crepúsculo salí a perderme entre los árboles del gran parque e inicié el recorrido mientras escuchaba música, ya que, cuando no pasa el tren frente, los autos resuenan en un escándalo tan poco armónico. Entre el recorrido sentí sobre mi rostro una bocanada suave de viento y entonces comprendí, los árboles se tambaleaban de manera incierta, cada uno en su danza propia, lo curioso fue que en la melodía que fuese, el viento hacía armonizar cada hoja de un árbol. Se lograba una sincronización exacta en el compás. Entonces entendí que el viento era la escencia de la danza y eso era lo que me hacía establecer un lazo tan estrecho con ella. Siento una conexión intensa con la naturaleza, la expresión de una tormenta como de una brisa serena. Vuelo un instante, desparezco en otro y me adentro al éxtasis. El viento jamás se detiene, me acuna como una hoja en otoño y me lleva hasta donde los sonidos quieran. Los ecos de la música liberan las alas prisioneras y facilitan el vuelo de un ave...
Variation de Giselle:
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